Los datos que debes tener claros antes de tocar el vaso
- La precarga del vaso de ACS debe ajustarse a la presión de la red medida en frío, y en muchos casos se deja 0,1 bar por encima.
- Si la red supera 3 bar, yo primero regularía la instalación con un reductor y después ajustaría el vaso.
- Un vaso con poca precarga se llena de agua demasiado pronto; uno con demasiada precarga apenas trabaja.
- El ajuste correcto se hace con el circuito a cero presión, nunca con la instalación cargada.
- En ACS no conviene copiar los valores típicos de calefacción, porque la lógica de trabajo es distinta.
Por qué la precarga manda más de lo que parece
El vaso de expansión no está ahí para “aguantar presión” sin más. Su misión es absorber la dilatación del agua cuando el acumulador o el termo se calientan, y lo hace gracias a una membrana que separa el agua del aire. Si la precarga de aire está mal, el vaso pierde capacidad útil desde el primer minuto: con poca precarga, se anega antes de tiempo; con demasiada, casi no acepta agua hasta que la presión del circuito ya va demasiado alta.
En ACS esto se nota mucho más de lo que parece. El agua caliente sanitaria trabaja con consumos intermitentes, subidas de temperatura rápidas y presiones de red que cambian según la zona o incluso según la hora. Por eso no me gusta pensar en el vaso como en una pieza auxiliar; lo trato como un ajuste de base. Si está bien inflado, el sistema se mantiene estable. Si no, la válvula de seguridad acaba haciendo de amortiguador, y eso no es su trabajo.
Con esa idea clara, lo siguiente es pasar de la teoría a un valor concreto que puedas usar de verdad.
Qué presión usar en un vaso de ACS
La referencia útil es la presión de agua fría medida en el punto donde trabaja el vaso. Según Ibaiondo, en ACS la precarga debe ajustarse a la presión de llegada de la red y, en su ejemplo práctico, se deja un pequeño margen de 0,1 bar. Yo uso ese criterio cuando quiero que el vaso empiece a actuar de forma limpia, sin quedarse “muerto” al arrancar.
| Presión de red en frío | Precarga recomendada | Qué haría yo |
|---|---|---|
| 1,5 bar | 1,5-1,6 bar | Válido si la instalación es estable y la lectura es real en el punto del vaso. |
| 2,0 bar | 2,0-2,1 bar | Muy habitual en viviendas con red doméstica bien regulada. |
| 2,5 bar | 2,5-2,6 bar | Es un ajuste frecuente y suele funcionar bien en termos y acumuladores pequeños. |
| 3,0 bar | 3,0-3,1 bar | Aquí ya conviene vigilar mucho la válvula de seguridad y el tamaño del vaso. |
| Más de 3,0 bar | Primero regula la red | Yo montaría un reductor de presión antes de intentar compensarlo solo con el vaso. |
Hay un matiz importante: si tu instalación lleva reductor de presión, la referencia no es la presión de la calle, sino la presión ya reducida dentro de la vivienda. Y si compras un vaso que viene preinflado de fábrica, no asumas que ese valor vale para tu caso; muchas veces hay que reajustarlo. En ACS, la precisión importa más que la cifra “bonita”.
Una vez definido el valor, el siguiente paso es ajustar el vaso sin engañarte con la medición.
Cómo ajustar la presión sin equivocarte
Watts recomienda igualar la precarga a la presión del sistema y hacer el ajuste con la instalación sin presión. Yo sigo esa lógica porque evita el error más común: medir con agua dentro y creer que el vaso está bien cuando en realidad está compensado de forma falsa.
- Apaga el equipo de producción de calor y deja enfriar el agua si puedes hacerlo con seguridad.
- Cierra la entrada de agua fría o aísla el tramo, y descarga la presión del circuito hasta dejarlo en cero bar.
- Comprueba la presión en la válvula de aire del vaso con un manómetro fiable. Un manómetro de neumáticos puede servir, pero yo prefiero uno de lectura más fina, idealmente de 0 a 10 bar.
- Si falta aire, infla con una bomba manual o un compresor muy controlado. Si sobra, purga poco a poco.
- Vuelve a abrir la instalación, rellena, purga el aire y verifica la presión en frío y en caliente.
Si al pulsar la válvula de aire sale agua, el diagnóstico ya está hecho: la membrana está dañada o el vaso se ha anegado. En ese caso, inflarlo no arregla nada; hay que sustituirlo. También conviene revisar que no haya una válvula cerrada entre el vaso y el acumulador en servicio, porque eso corta la función de expansión y genera lecturas engañosas.
Cuando el ajuste es correcto, el vaso pasa desapercibido. Cuando no lo es, la instalación te lo enseña enseguida con saltos de presión, goteos o ruidos extraños.
No lo ajustes igual que uno de calefacción
Este es uno de los fallos más habituales en bricolaje y mantenimiento doméstico. Un vaso de ACS no se calibra igual que uno de calefacción, aunque por fuera se parezcan mucho. En ACS, la referencia es la presión de la red de agua fría; en calefacción, manda la altura de la instalación, la presión estática y el punto más alto del circuito.
| Sistema | Qué referencia usa | Valor habitual | Error típico |
|---|---|---|---|
| ACS | Presión de la red en frío | Normalmente entre 2 y 3 bar en vivienda | Inflarlo a un valor fijo “porque sí” sin medir la red. |
| Calefacción | Presión estática y altura del circuito | Con frecuencia entre 0,8 y 1,5 bar, según la instalación | Copiar ese valor en ACS y dejar el vaso infracargado. |
La diferencia no es académica, es práctica. En ACS el vaso trabaja sobre una red potable que entra fría y se dilata al calentar el acumulador; en calefacción el comportamiento responde a otro tipo de circuito y a otras presiones de trabajo. Por eso, si alguien me dice que ha dejado un vaso de ACS a 1 bar “como en la caldera”, yo asumo que la instalación no está bien resuelta hasta comprobar lo contrario.
Separar esos dos criterios evita más averías de las que parece, y nos lleva directamente a las señales que avisan de que algo sigue mal.
Las señales de que la precarga no está bien
Cuando el vaso de expansión no está ajustado, el sistema suele dar pistas bastante claras. No hace falta esperar a una avería grande: la propia instalación habla. Yo me fijo sobre todo en estos síntomas.
| Síntoma | Qué suele significar | Qué haría yo |
|---|---|---|
| Gotea la válvula de seguridad al calentar | Precarga baja, vaso pequeño o exceso de presión de red | Revisar precarga y comprobar si hace falta un reductor o más volumen de vaso. |
| La presión sube y baja demasiado entre frío y caliente | El vaso no está trabajando en su rango útil | Medir de nuevo la presión real y rehacer el ajuste con la instalación vacía. |
| Al pulsar la válvula de aire sale agua | Membrana rota o vaso anegado | Sustituir el vaso. |
| El vaso casi no actúa hasta presiones altas | Precarga excesiva | Bajar aire hasta igualar la presión de la red. |
| Siguen las sobrepresiones aunque la precarga parezca correcta | Volumen insuficiente para esa instalación | Pasar a un vaso mayor o montar dos en paralelo. |
La parte que más se pasa por alto es esta última: no siempre basta con ajustar mejor. A veces el problema es de capacidad. Si el termo o acumulador tiene mucho volumen, si la temperatura de consigna es alta o si la red llega con demasiada presión, un vaso pequeño se queda corto aunque la precarga sea correcta. En ese punto, inflar más no ayuda; hay que dimensionar mejor.
Antes de cerrar una instalación, yo siempre hago una última revisión rápida para no dar por bueno algo que solo parece funcionar.
Lo que yo revisaría antes de dar la instalación por buena
Si quiero quedarme tranquilo con un vaso de expansión para ACS, repaso estas cinco cosas. No llevan mucho tiempo y evitan bastantes visitas innecesarias.
- La presión fría está medida en el punto real de trabajo, no en cualquier grifo lejano.
- La precarga del vaso coincide con esa presión, o queda 0,1 bar por encima si sigo un ajuste fino.
- No hay una válvula de cierre bloqueando la comunicación entre el vaso y el acumulador.
- La válvula de seguridad no gotea cuando el agua alcanza temperatura de servicio.
- Si la red supera 3 bar, la instalación ya cuenta con un reductor y no depende solo del vaso para sobrevivir.
Yo me quedo con una idea muy concreta: en ACS, el vaso de expansión no se “rellena” por intuición, se calibra con la presión real de la vivienda y se verifica en frío y en caliente. Si haces eso, el sistema trabaja con más estabilidad, la válvula de seguridad dura más y el termo o acumulador deja de dar señales de estrés innecesarias. Y si tienes que elegir entre improvisar o medir, aquí casi siempre gana medir.