Las margaritas no forman un grupo único y homogéneo: cambian mucho en porte, color, resistencia al frío y uso en el jardín. En este artículo repaso los tipos de margaritas más útiles para distinguir, qué diferencia a unas de otras y cuáles encajan mejor en macetas, borduras o jardines de clima mediterráneo. Yo suelo separarlas por clima y por uso, porque así es mucho más fácil acertar sin comprar una planta que luego no se adapta bien.
Lo esencial para orientarte entre sus variedades
- Las margaritas pertenecen sobre todo a la familia Asteraceae y su “flor” suele ser un capítulo formado por muchas flores pequeñas.
- No todas responden igual: hay variedades para frío, para calor seco, para maceta y para flor cortada.
- En jardines de España suelen funcionar muy bien Bellis perennis, Leucanthemum, Argyranthemum, Osteospermum y Gerbera.
- La elección correcta depende más de la luz, el drenaje y las heladas que del color de la flor.
- Quitar flores secas y evitar el encharcamiento alarga de forma notable la floración.
Qué incluye de verdad el grupo de las margaritas
Cuando hablamos de margaritas, en realidad estamos metiendo en el mismo saco plantas bastante distintas. La mayoría pertenecen a la familia Asteraceae, que se reconoce por ese “disco” central rodeado de lígulas o pétalos que parece una sola flor, pero que en realidad es un conjunto de flores diminutas. Esa estructura se llama capítulo floral, y entenderla ayuda mucho a no confundir una margarita clásica con otras flores parecidas.
Yo suelo fijarme en tres cosas antes de clasificarla: el porte de la planta, la época de floración y la resistencia al clima. Con esa lectura rápida, una margarita de pradera, una de maceta o una de flor muy vistosa dejan de parecer lo mismo y pasan a tener usos bastante claros en el jardín. Y esa distinción es la que hace que la siguiente parte tenga sentido: las variedades concretas que realmente conviene conocer.

Las variedades que más conviene conocer en el jardín
No hace falta aprender cien nombres para elegir bien. Con unas pocas especies y cultivares bien entendidos ya puedes cubrir casi cualquier necesidad decorativa en casa, desde una bordura baja hasta una terraza soleada. Aquí es donde, de verdad, merece la pena distinguir entre formas parecidas pero comportamientos muy distintos.
| Variedad | Cómo es | Uso más interesante | Lo que le pide al jardín |
|---|---|---|---|
| Bellis perennis | Planta baja, roseta compacta, flores pequeñas blancas o rosadas. | Borduras, césped, macetas bajas y zonas frescas. | Prefiere temperaturas suaves, humedad moderada y suelo sin encharcar. |
| Leucanthemum × superbum | Más alta, con flor blanca grande y porte robusto. | Parterres, masas florales y flor cortada. | Va mejor a pleno sol y con drenaje muy correcto; aguanta bien el exterior. |
| Argyranthemum frutescens | Arbustiva, muy florífera, con aspecto limpio y prolongado. | Macetas grandes, terrazas y jardines de clima suave. | Quiere sol, poda ligera y protección frente a heladas fuertes. |
| Osteospermum | Flor muy decorativa, en tonos blancos, morados, rosas o naranjas. | Borduras soleadas, jardineras y zonas costeras. | Le favorece el calor moderado, el sol directo y un sustrato muy drenante. |
| Gerbera jamesonii | Flores grandes, muy coloridas, con porte ornamental. | Maceta, interior muy luminoso y flor cortada. | Necesita mucha luz, riegos cuidadosos y cero tolerancia al frío fuerte. |
| Euryops pectinatus | Arbusto de flor amarilla, muy vistoso y resistente. | Jardines secos, rocallas y zonas de bajo mantenimiento. | Soporta bien el sol y la sequía una vez asentado. |
Si yo tuviera que resumirlo en una sola idea, diría que Bellis y Gerbera son más de control y cuidado puntual, mientras que Leucanthemum, Argyranthemum, Osteospermum y Euryops resuelven mejor el jardín exterior según el clima. Con esa base, ya se puede elegir con bastante criterio y no solo por la apariencia de la flor.
Cómo elegir la adecuada según tu clima y el espacio disponible
En España el clima cambia tanto de una zona a otra que esta decisión no conviene hacerla “a ojo”. Una margarita que va perfecta en una terraza de Valencia puede sufrir en un patio frío de Castilla, y una que aguanta bien el interior peninsular puede resentirse en un balcón muy expuesto al viento costero. Yo siempre cruzo sol, temperatura y drenaje antes de decidir.
Si vives en una zona de inviernos suaves
Aquí destacan Argyranthemum y Osteospermum. Las dos funcionan muy bien con mucha luz y un sustrato que no retenga agua en exceso. Si además buscas floración larga, suelen dar mejor resultado que una variedad demasiado delicada para el exterior. En costa mediterránea y en patios resguardados, este grupo suele dar menos problemas y más continuidad visual.
Si tu jardín tiene heladas o inviernos más duros
Me inclinaría antes por Leucanthemum o por Bellis perennis, según el efecto que busques. La primera da presencia y resistencia; la segunda es baja, amable y muy útil para bordes o zonas frescas. En climas fríos, la gran diferencia no la marca el color, sino cuánto aguanta la planta sin que su sistema radicular se deteriore.
Si la vas a cultivar en maceta o balcón
Yo aquí priorizo dos cosas: contenedor con buen drenaje y una variedad que no se descontrole. Gerbera, Argyranthemum y muchas Osteospermum son buenas candidatas si el balcón recibe luz suficiente. Si el recipiente es pequeño o el agua se queda retenida, el fracaso suele venir antes por el sustrato que por la planta. Y eso, en jardinería doméstica, marca más diferencia de la que parece.
Cuidados que de verdad hacen que florezcan más
La parte buena es que las margaritas no suelen ser caprichosas; la parte menos cómoda es que, si fallas en dos o tres detalles básicos, florecen bastante menos. Aquí no hay misterio: luz, riego, suelo y limpieza de flores viejas son los cuatro puntos que más influyen. Yo diría que casi todo lo demás es secundario si estos cuatro están bien resueltos.
Luz y temperatura
La mayoría necesita mucha luz y varias horas de sol directo para florecer con fuerza. Algunas toleran semisombra ligera, pero lo normal es que la floración se reduzca y el porte se vuelva más flojo. En zonas muy calurosas, eso sí, Bellis agradece algo de protección en las horas centrales, mientras que otras especies, como Osteospermum o Euryops, soportan mejor el sol intenso si no les falta drenaje.Suelo y riego
El suelo ideal es suelto, con materia orgánica y capaz de evacuar el exceso de agua. El encharcamiento es el enemigo real, más que la sequía puntual en muchas especies ya establecidas. En maceta, yo prefiero regar con moderación y dejar que la capa superior del sustrato se seque un poco entre riegos; en suelo, el problema suele resolverse mejor con una tierra mejor preparada que con más agua.
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Poda y abonado
Retirar flores marchitas, o desbotonar, alarga la floración y mantiene la planta limpia. En variedades arbustivas, una poda ligera después del primer tramo fuerte de flor ayuda a que se compacten y vuelvan a emitir brotes. En cuanto al abono, un fertilizante equilibrado y moderado durante la temporada activa suele bastar; si te pasas con el nitrógeno, tendrás hojas muy bonitas pero menos flor.
Con estos cuidados, la planta responde mejor y además se vuelve más estable de una temporada a otra. Y eso enlaza directamente con los errores que conviene evitar si quieres un resultado limpio desde el principio.
Los errores que más arruinan su aspecto
Hay fallos muy repetidos que, honestamente, se pueden evitar sin esfuerzo. No hablo de técnicas avanzadas, sino de decisiones básicas que suelen tomarse mal por prisa o por confiar en que “casi cualquier margarita sirve para cualquier sitio”. La realidad es más concreta.
- Elegir una variedad sin mirar el clima: una planta pensada para frío suave no rinde igual con heladas intensas.
- Excederse con el riego: muchas pérdidas vienen por raíces asfixiadas, no por falta de agua.
- Plantarlas en sombra densa: florecen menos, se alargan y pierden vigor.
- Olvidar la limpieza de flores secas: la planta invierte energía en rematar flores viejas y deja de producir tantas nuevas.
- Usar un sustrato pesado: si la tierra retiene demasiado, la raíz sufre aunque el riego parezca correcto.
- Confundir rusticidad con invasividad: algunas especies se naturalizan con facilidad y pueden expandirse más de lo deseado.
Si me preguntas qué fallo veo más a menudo, diría que es el exceso de agua combinado con poca luz. Corrigiendo eso, muchas margaritas que parecían “difíciles” mejoran de forma bastante visible. Y una vez descartados esos tropiezos, ya merece la pena pensar en cómo combinarlas para que el jardín gane presencia de verdad.
Cómo sacarles partido para tener color durante más meses
La parte más práctica no es solo saber cómo se llaman, sino decidir qué función va a cumplir cada una en el jardín. Yo suelo pensar en ellas como piezas distintas: unas rellenan borduras, otras levantan volumen, otras sostienen la floración de temporada y otras funcionan mejor en maceta. Si haces esa mezcla con intención, el resultado se ve más natural y también más largo en el tiempo.
Para una composición sencilla y eficaz, me quedaría con esta lógica: Bellis para el borde bajo y la primavera fresca, Leucanthemum para dar estructura, Argyranthemum u Osteospermum para zonas soleadas de larga flor y Gerbera si quieres un punto más ornamental en un recipiente protegido. No hace falta llenar el jardín de variedades distintas; basta con elegir bien dos o tres y dejar que cada una haga su trabajo.
Si te quedas con una sola idea, que sea esta: las margaritas no se eligen por costumbre, se eligen por adaptación. Cuando cruzas clima, luz y mantenimiento, la planta correcta casi siempre se vuelve fácil. Y ahí es donde un jardín pequeño, una terraza o una bordura corriente ganan mucho más carácter sin complicarte la vida.